La naturaleza de la imaginación creadora constituye una energía activa puesta en relación con el punto de tensión; entonces produce efectos en la sustancia mental. Así acrecienta la tensión, y cuanto más potente y claro es el proceso de visualización, tanto más bello y fuerte será el puente. La visualización es el proceso por medio del cual la imaginación creadora se activa, responde al punto de tensión en el plano mental y es atraída por éste.
En esta etapa, el discípulo se ocupa de dos energías: una pasiva, mantenida dentro del
"círculo no se pasa", pero en un punto de extrema tensión; la otra activa, que forma imágenes, se exterioriza y responde a la mente del constructor del puente. A este respecto, debe recordarse que el segundo aspecto de la Trinidad divina es el aspecto
constructor de la forma y, de esa manera, de acuerdo a la Ley de Analogía, el segundo aspecto de la personalidad y el de la Triada espiritual están llegando a ser activos en forma creadora. El discípulo sigue ahora con la segunda etapa de su trabajo de construcción, y el significado numérico será evidente para ustedes. En esta etapa debe trabajar lentamente, imaginar lo que desea hacer, por qué debe hacerlo, cuáles son las etapas de su trabajo, cuáles serán los efectos resultantes de su actividad planificada y con qué materiales debe trabajar. Se esfuerza por visualizar todo el proceso, y por este medio establece una relación definida (si tiene éxito) entre la intuición búdica y la imaginación creadora del cuerpo astral. En consecuencia, en este punto tendremos:
‐ La actividad de impresión búdica.
‐ La tensión del vehículo mental, al mantener la sustancia energía necesaria en el punto de proyección.
‐ Los procesos imaginativos del cuerpo astral.
Cuando el discípulo se ha entrenado para ser conscientemente conocedor de la simultaneidad de este triple trabajo, avanza triunfal y casi automáticamente. Lo hace por medio del poder de la visualización. Se establece una corriente de fuerza entre estos pares de opuestos (astral búdico) y —como pasa a través de la reserva de fuerza del plano mental— produce una actividad interna y una organización de la sustancia presente.
Entonces sobreviene un aumento constante de la potencia, hasta llegar a la tercera etapa, y el trabajo pasa de la faz subjetiva a la realidad objetiva —objetiva desde el punto de vista del hombre espiritual.
3. Proyección. La tarea del discípulo ha llegado ahora a un punto muy crítico. Muchos aspirantes alcanzan esta particular etapa y —por haber desarrollado una verdadera capacidad de visualización y también construido por su intermedio la forma deseada y organizado la sustancia que debe ser empleada en esta última fase del proceso de construcción— son incapaces de continuarla. ¿Cuál es la razón de ello? Principalmente, la incapacidad para emplear la Voluntad en el proceso de proyección. Este proceso es la combinación de la voluntad, la visualización acrecentada y continua y el empleo de la Palabra de Poder que corresponde al rayo. Hasta la actual etapa del proceso, el método para cada uno de los siete rayos es idéntico, pero en este punto se produce un cambio.
Cada discípulo, habiendo organizado exitosamente la sustancia del puente, puesto en actividad el aspecto voluntad y siendo conscientemente consciente del proceso de ejecución, impele ahora hacia adelante la sustancia organizada, de modo que, desde el centro de fuerza que ha conseguido acumular, aparece una línea de proyección o sustancia-luz, siendo enviada por una Palabra de Poder, como en el proceso creador logoico. En realidad es lo opuesto al proceso de la mónada, cuando ésta envió el hilo de vida que finalmente se arraigó en el alma. El alma vino a la existencia por medio de este arraigamiento; posteriormente tuvo lugar el proceso en que el alma, a su vez, envió un hilo dual que finalmente se introdujo en la cabeza y en el corazón del triple hombre inferior, la personalidad. El discípulo se enfoca en el centro que él ha construido en el plano mental y extrae todos sus recursos (los de la triple personalidad y del alma combinados) y los pone en actividad, proyectando ahora un hilo hacia la mónada.
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La Técnica de Proyección
a. La etapa preparatoria donde la conciencia se enfoca en el rayo del alma.
b. El intervalo donde el agente proyector comprende intensamente la existencia del "punto de tensión" y el producto terminado del proceso de visualización.
c. La actividad de la voluntad enfocada, de acuerdo al rayo, en la cual una línea de luz o sustancia viviente, es enviada o proyectada imaginativa y creadoramente lo más lejos posible, desde la unidad mental hacia la Tríada espiritual, empleando constantemente la imaginación creadora.
d. Esta línea de luz (hilo o puente) es luego imaginada matizada por las dos cualidades de rayo y que se mantiene firmemente alineada en la luz de la Tríada espiritual —no en la luz del alma.
Esto corresponde a una etapa muy anterior de desarrollo, donde la mente era mantenida firme en la luz. La mente aún es mantenida así; pero como agente del alma y de la personalidad, ya no está pasiva, sino que se convierte en agente activo de retención.
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Es consciente de la proporción de conciencia de la energía de su rayo que puede penetrar en su percepción, siendo ésta la energía de su rayo egoico y no la fuerza de la personalidad. Se esfuerza por considerarse como un punto de determinada energía matizada por la vida de su rayo, y tiene cuidadosamente presente que la energía de su rayo egoico es la principal energía por la cual la mónada trata de expresarse, y también que su triple vehículo egoico es un reflejo de los tres aspectos de la Tríada espiritual, estando estrechamente relacionado con ellos. Esta relación y su interacción y efecto conscientes, son evocados por la construcción del antakarana, que eventualmente (cuando son suficientemente poderosos) activan la irradiación de la "joya en el loto".
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...Constituye un proceso definidamente planificado, de naturaleza básicamente científica, que debe ser cuidadosamente seguido como el procedimiento de cualquier investigación científica, a fin de obtener alguna forma química avanzada. La única diferencia, hablando científicamente, es que todo el proceso es llevado a cabo en niveles subjetivos y en el reino de la conciencia, lo cual requiere conciencia y concentración, innecesarias cuando se trabaja en forma más tangible en el plano externo de la percepción. Al principio parece complicado cuando el discípulo trata de dominar las diferentes etapas del proceso, pero llega a ser totalmente automático una vez dominado. He aquí un resumen del proceso, hasta el punto de proyección definida: I. Intención, que trae enfoque y tensión.
II. Visualización, producida por:
1. La actividad búdica de la "impresión".
2. La tensión del cuerpo mental.
3. El proceso imaginativo del cuerpo astral.
III. Proyección:
1. La evocación del aspecto Voluntad.
2. El mantenimiento de un triple estado de percepción:
a. Para que el discípulo sea constantemente consciente de su propia identidad.
b. De un punto fijo de tensión.
c. Del rayo o energía de su alma, en forma activa.
3. El empleo correcto al comenzar esa específica energía de rayo.
4. El empleo de la Palabra de Poder el agente de su Voluntad, cuando ha llevado a cabo todo lo que antecede.
Esta breve clasificación lo ayudará durante este proceso donde puede ver surgir una etapa tras otra, y una vez familiarizado con ello también podrá llevarse a cabo rápidamente el trabajo preliminar.
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Prácticamente es todo lo que puedo decir respecto al proceso de proyección, es un proceso viviente que deriva de la experiencia diaria consciente y depende, hasta donde es posible, de la expresión de los aspectos divinos en la vida del plano físico. Cuando hay una tentativa de acercar la vida de la personalidad a las demandas del alma y el empleo del intelecto en bien de la humanidad, el amor comienza a controlar; entonces el significado del "sacrificio divino" es acrecentadamente comprendido y se convierte en la expresión espontánea natural de la intención individual. Entonces es posible la proyección del puente. Se establece la vibración en los niveles inferiores de la manifestación divina, y llega a ser suficientemente fuerte como para obtener respuesta de lo superior. Más tarde, cuando la Palabra de Poder es conocida y correctamente empleada, se construye rápidamente el puente.
Los estudiantes no deben sentirse desalentados por esta descripción. En los planos internos pueden tener lugar numerosos acontecimientos cuando la intención es correcta y esotérica (propósito y tensión combinados) y el puente alcanza las etapas de delineamiento y estructuración definidas, mucho antes de que el discípulo se dé cuenta de ello.
4. Invocación y Evocación. Las tres etapas que anteceden señalan, en realidad, el trabajo de la personalidad. Las tres restantes son expresiones de la respuesta de los niveles superiores de la vida espiritual, y fuera de mencionarlas brevemente, muy poco más puedo decir. La tarea de la invocación, basada en la Intención, Visualización y Proyección, ha sido cuidadosamente emprendida por el discípulo que tiene por lo menos cierta medida de clara percepción, respecto al trabajo que ha realizado, empleando los medios duales del vivir espiritual y del científico y técnico trabajo ocultista. Por lo tanto él es invocador. Su efecto en la vida se registra en los niveles superiores de la conciencia, siendo reconocido como
"punto de tensión invocadora". Esta tensión y depósito de energía viviente, que es el mismo discípulo, es puesto en actividad por medio del pensamiento proyectado, el uso de la voluntad y la pronunciación de una Frase o Palabra de Poder.
