El segundo punto mencionado fue sobre la necesidad de desarrollar y acentuar la Voluntad.
Presumiblemente todos se han dedicado a la tarea de construir el antakarana, canal de comunicación entre el cerebro y la voluntad espiritual, o la mónada, trabajando a través de la Tríada espiritual. Si lo han logrado, comenzarán a comprender la gran diferencia entre la buena voluntad, que la masa puede captar y a menudo capta, y la voluntad al bien, meta de todo discípulo. La buena voluntad es relativamente simple de expresar, y todos ustedes saben mucho acerca de ella y la demuestran, para lo cual no es necesario recomendación alguna, por ser un atributo humano que está a punto de expresarse en todos los hombres. Pero la voluntad al bien es mucho más difícil de expresar: no sólo implica la habilidad de emplear la voluntad espiritual, sino también de saber algo acerca de la naturaleza del "bien". La voluntad al bien es la cualidad básica hacia el divino propósito, involucrando una actividad planeada y una meta definida a alcanzarse.
Se necesita habilidad para pensar en términos del todo, evaluar el siguiente paso que la humanidad debe dar en el inminente Gran Acercamiento (pues debe ser un Acercamiento recíproco), comprender las lecciones del pasado y poseer visión, fundada no sólo en el amor y en la visión del alma, sino también en el convencido conocimiento del propósito inmediato de Sanat Kumara, cuando lo lleva a cabo por medio del Cristo y la Jerarquía planetaria, convicción que se basa, en lo que a la Jerarquía concierne, en la razón pura; en lo que a la humanidad concierne a través de los discípulos, se basa en la percepción intuitiva, complementada por el amor y expresada inteligentemente. Quisiera que reflexionen sobre esto, y a medida que lo hacen establezcan los cambios necesarios en su acercamiento personal al problema.
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En la última serie de instrucciones resumí o sinteticé todas las meditaciones (siete en total) dadas al grupo. Traté de mostrarles la secuencia de los puntos de crisis en la vida del hombre que se entrena para la iniciación. La última meditación se denominó: La Cruz como Expresión de la Vida Vertical y Horizontal, representada por dos cruces:

A estos dos símbolos de la vida del discípulo añadiré otro, el símbolo de la actitud que deberán adoptar durante el ciclo que se inicia.
Observarán que he combinado las cruces de la vida vertical y horizontal con la de la Humanidad, agregándole un círculo en la cúspide de las tres. ¿Qué significa esto hermano mío? Significa lo siguiente:
1. Que la vida vertical de contacto espiritual con el ashrama es vivida constantemente por la meditación, la plegaria y
la concentración.
2. Que la vida horizontal de servicio es vivida con la misma dedicación, y que una constante corriente de
energía planeada se exterioriza hacia quienes
necesitan ayuda.
3. El largo apéndice de la triple cruz le advierte simbólicamente al discípulo que debe descender a las
mismas profundidades de la vida humana, a fin de
preparar a las masas para la reaparición de Cristo y la
exteriorización de la Jerarquía.
4. La esfera en el ápice de la cruz, representa el "lugar de la conciencia del discípulo". Su vida de reflexión, de constante percepción y de firme enfoque de su
atención es más elevada que la vida vertical del
aspirante y su vida horizontal de servicio, e indica la medida de su actividad consciente en el ashrama.
Recuerden que un ashrama en la Jerarquía se halla
en un plano más elevado que el del alma.
Por lo tanto, vive y actúa simultáneamente en tres niveles de actividad y está en proceso de demostrar —hasta donde le es posible y le permite su etapa en el discipulado— los tres aspectos divinos; el aspecto Voluntad, que rige su trabajo dentro de la Jerarquía en relación con el gran movimiento futuro; el aspecto Amor, que rige su vida vertical y produce la firmeza espiritual en la forma; el aspecto Inteligencia, que rige su vida horizontal y lo hace un sabio servidor de sus semejantes. Finalmente, la línea larga que parte desde el punto radiante del foco espiritual, simboliza el Sendero, que parte también desde el punto más alto alcanzado por el discípulo hasta el punto más bajo donde presta servicio.
En este símbolo observarán también que el punto de enfoque secundario figura donde se unen y entrecruzan todas las líneas.
Este punto representa a la personalidad del discípulo, a la cual debe afluir la radiación superior y desde la cual las energías espirituales se extienden a todas partes. Si estudian y piensan por un momento evidenciarán además, que esta cruz sólo puede poseerla correcta o simbólicamente el hombre que ha construido (o está en proceso de construir) el antakarana.
Si no se ha erigido este puente, la conciencia del aspirante no puede enfocarse en el ashrama o en los niveles intuitivos de la conciencia.
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LA CONSTRUCCIÓN DEL ANTAKARANA...
PASADO
Referente a esto no es necesario extenderme, pues se evidencia que sólo el hombre, producto de una larga y fructífera experiencia pasada, está equipado para emprender la tarea de la construcción del puente. El proceso involucra científicamente mucha experiencia en el arte de vivir, y sólo el investigador humano altamente entrenado, puede, en forma sólida y sin peligro, construir el puente entre lo superior y lo inferior. Cada una de las principales razas humanas ha sido responsable de la expresión y empleo de los hilos que, en conjunto, forman el antakarana: 1. En la antigua Lemuria, el hilo de vida, el sutratma en sí, el factor dominante en la expresión de la vida; el cuerpo físico, la naturaleza de la forma animal y el factor denso externo, cons-tituía el enfoque de la vida —exuberante, productiva y vital.
2. En la antigua Atlántida, el hilo de la conciencia comenzó a actuar en forma desconocida para la época Lemuria. La sensibilidad, la percepción y —como resultado— el deseo y la reacción, fueron las notas clave. Una sensibilidad activa, como preludio de la plena conciencia, caracterizó al ser humano. El vehículo astral fue un factor controlador. La mente era relativamente pasiva, excepto en lo que se refiere a los más destacados miembros de la raza humana. Sin embargo, toda la humanidad de ese ciclo mundial fue extremadamente síquica y mediumnímica y también
"sensitiva", empleando la moderna acepción del término. El estado de percepción era astral, y los seres humanos —como raza— clarividentes y clariaudientes, aunque no podían de ninguna manera interpretar aquello con lo que entraban en contacto; tampoco podían distinguir entre los fenómenos astrales y la vida física común (particularmente en el período intermedio de su historia racial), y la mente interpretadora nada les revelaba. Simplemente vivían y sentían. Tal era la historia de su vida. Dos hilos funcionaban y el otro no. El puente no fue construido.
3. En nuestra moderna raza Aria —moderna en lo que se refiere a la historia racial— el tercer hilo, el creador, viene a la manifestación y es utilizado activamente. Quisiera recordar que estos hilos existen desde el comienzo de la existencia humana y que estas tres corrientes de energía han estado indisolublemente presentes desde el principio de la conciencia humana. Pero durante la mayor parte de la historia humana, hasta la actualidad, el hombre no fue consciente de ellas y las ha empleado y emplea, casi inconscientemente. El proceso para reconocer la capacidad creadora y la oportunidad, se divide en dos fases o etapas:
a. La etapa en que se desarrolla y desenvuelve el principio mente y el hombre se convierte en una criatura mental. Esto produce la plena actividad de la unidad mental, la integración de los tres aspectos de la personalidad y la consiguiente percepción del Hijo de la mente o alma.
b. La etapa de actividad creadora en que el hilo creador se emplea en máximo grado.
El empleo del hilo, por parte de la personalidad —distinto del empleo racial–, es característico de la raza Aria. Durante los últimos cinco mil años ha llegado a ser
gradualmente la cualidad sobresaliente de la humanidad. En las otras dos razas y en las primitivas etapas de la raza Aria, aunque se crearon grandes monumentos en todas partes del planeta, no fueron el producto de las mentes de los hombres de la época, sino la imposición de la voluntad creadora de la Jerarquía planetaria, sobre quienes eran sensibles a la impresión superior. La respuesta sensible a la impresión creadora fue la cualidad sobresaliente de la conciencia Atlante posterior y la del primitivo período Ario. Actualmente, está cediendo su lugar a la creatividad individual y, en consecuencia, a la creación consciente del antakarana, resultado del triple hilo fusionado y mezclado.
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LA CONSTRUCCIÓN DEL ANTAKARANA
EN LA RAZA ARIA... PRESENTE
