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A. El servicio como resultado del contacto con el alma.

B. El servicio como colaboración con el plan.

C. El servicio como técnica de desarrollo grupal.

D. El desarrollo del sentido del servicio en el futuro.

E. La aplicación del concepto de servicio a nuestros planes modernos de educación.

12‐160/161

La Ciencia del Antakarana debe estudiarse de tres maneras

a. Concretamente y en relación con el cuerpo etérico, que es una forma sustancial tangible y que la ciencia moderna comienza a reconocer (aunque todavía no es admitido universalmente).

b. Egoicamente y en relación con el alma y el “cuerpo de luz”, con el cual el hombre espiritual debe actuar en el mundo de las almas y que ‐cuando se ha fusionado con el cuerpo eterico-produce la manifestación de la divinidad sobre la tierra. en mayor o menor medida de acuerdo a la amplitud de la fusión y al reconocimiento conciente que tenga el individuo de la fusión lograda.

c. Abstractamente y en relación con el conocimiento‐sabiduría, dos palabras utilizadas en relación con la fuerza y la energía, y su utilización por el individuo en su medio ambiente y en sus contactos.

Reflexionen sobre estas palabras. Se darán cuenta cuán necesario es que exista la capacidad de pensar en forma abstracta, antes de poder comprenderse las verdaderas implicaciones de esta nueva ciencia.

12‐152/153

…El Alma Mundial derrama su hilo sutil de conciencia sensible en todas las formas, en todas las células del cuerpo y en todos los átomos. El alma humana, el Ángel Solar, repite el proceso respecto a su sombra y su reflejo, la personalidad. Esto es parte del trabajo creador del alma. Pero, a su vez, el ser humano deberá también hacerse creador en el sentido mental del término y repetir el proceso, porque en todos sus puntos el microcosmos se asemeja al macrocosmos. En consecuencia. por medio del hilo de la vida, el alma crea y reproduce una personalidad por cuyo intermedio podrá actuar…

42‐156

Parte del trabajo del hombre que está desarrollando su poder mental, consiste en construir un canal provisorio en materia etérica para eliminar dicha separación. Este canal es el reflejo del Antakarana1 en la muerte física, puente que el Ego ha de construir entre el mental inferior y el superior ‐entre el vehículo causal en el tercer subplano del plano mental y el átomo manásico permanente en el primer subplano. Tal es el trabajo que están realizando inconscientemente todos los pensadores avanzados. Una vez construido este puente, el cuerpo del hombre se coordina con el cuerpo mental y se fusionan los fuegos de la mente y de la materia. Ello completa el perfeccionamiento de la vida de la personalidad; como se dijo anteriormente, este perfeccionamiento lleva al hombre al portal de la iniciación ‐lo cual es la señal de que se ha realizado el trabajo, y marca el fin de un ciclo de menor desarrollo y el comienzo de la trasferencia de todo el trabajo a una espiral más elevada.

3‐136

LA NATURALEZA DEL ANTAKARANA

Una de las dificultades de este estudio es que el trabajo realizado hasta ahora sobre el antakarana se ha hecho en forma totalmente inconsciente. La concepción de este trabajo creador y la construcción del puente tiene, al principio, poca respuesta en la naturaleza mental. Para expresar estas ideas tenemos además que crear prácticamente una nueva terminología, pues no se dispone de palabras apropiadas que definan lo que se quiere significar. Así como las ciencias modernas han elaborado su propia terminología, totalmente nueva, en el transcurso de los últimos cuarenta años, así esta ciencia deberá elaborar su nomenclatura particular. Mientras tanto, serán empleadas lo mejor posible las palabras de que disponemos.

Mi segundo propósito es advertir, a quienes estudian estos tópicos, que con el tiempo llegarán a comprenderlos, pero en la actualidad todo lo que pueden hacer es depender de la invariable tendencia del subconciente a penetrar en la superficie de la conciencia, en forma de actividad refleja, para establecer continuidad de conciencia. esta actividad refleja de la naturaleza inferior, corresponde al desarrollo de la continuidad entre la superconciencia y la conciencia que se desarrolla en el sendero del discipulado. Todo ello forma parte del proceso de integración, en tres etapas, probándole al discípulo que toda vida, en términos de conciencia, es revelación.

Reflexionen sobre esto.

Otra de las dificultades del estudio de las ciencias esotéricas, respecto a lo que se denomina

"desarrollo consciente de los reconocimientos divinos" (o verdadera percepción), es el antiguo hábito de la humanidad de materializar cualquier conocimiento. Todo cuanto ha aprendido el hombre en el transcurso de los siglos ha sido aplicado al mundo de los fenómenos y procesos naturales y no al reconocimiento del Yo, del Conocedor, del Testigo, del Observador. Pero cuando el hombre entra en el sendero debe autoeducarse en el proceso de utilizar el conocimiento

respecto a la Identidad consciente y autoconsciente, o al Individuo autocontenido y autoiniciado.

Cuando llega a realizarlo, transmuta el conocimiento en sabiduría.

Anteriormente hablé de "conocimiento‐sabiduría", término sinónimo de "fuerza‐energía". El conocimiento aplicado es fuerza que se expresa a sí misma; la sabiduría aplicada es energía en acción. Estas palabras expresan una gran ley espiritual que harían bien en considerar cuidadosamente. La fuerza‐conocimiento concierne a la personalidad y al mundo de los valores materiales; la energía‐sabiduría se expresa por medio del hilo de la conciencia y del hilo creador, pues constituyen dos hilos trenzados en un solo cordón. En el discípulo representan la fusión del pasado (el hilo de la conciencia) y del presente (el hilo creador), constituyendo en conjunto aquello que en el sendero de retorno se denomina generalmente antakarana, lo cual no es totalmente exacto. El hilo de energía sabiduría es el hilo de la vida o sutratma, pues a éste (cuando se ha fusionado con el hilo de la conciencia) se lo denomina también antakarana. Quizás aclararía la dificultad si indicara que estos hilos, aunque existen

eternamente en tiempo y espacio, aparecen distintos y separados, hasta que el hombre deviene un discípulo probacionista y, en consecuencia, está llegando a ser consciente de si mismo y no únicamente del no‐yo. Existe el hilo de la vida o sutratma, y el hilo de la conciencia; el primero está anclado en el corazón y el segundo en la cabeza. El hilo creador, en uno de sus tres aspectos, en pasados siglos, ha sido lentamente tejido por el hombre. Este hecho lo comprueba la actividad creadora del hombre, durante los dos últimos siglos, de manera que hoy el hilo creador es, en términos generales, una unidad en lo que respecta al conjunto humano y especialmente al discípulo individual, formando un fuerte hilo compactamente urdido en el plano mental.

Estos tres hilos principales, que son en realidad seis, si el hilo creador es dividido en sus partes componentes, forman el antakarana. Incorporan la experiencia del pasado y del presente, y el aspirante así lo reconoce. Únicamente en el sendero, la frase “la construcción del antakarana” es exacta y apropiada. Referente a esto puede haber confusión en la mente del estudiante, pues olvida que es una diferencia puramente arbitraria de la mente analítica inferior, denominar sutratma a esta corriente de energía, a la otra, hilo de la conciencia y a la tercera, hilo creador.

Esencialmente estos tres hilos son, en conjunto, el antakarana en proceso de formación. Es también arbitrario denominar antakarana al puente que construye el discípulo desde el plano mental inferior ‐vía el vórtice egoico central de fuerza. Pero para facilitar una mejor comprensión del estudio y de la experiencia práctica, definiremos al antakarana como la extensión del triple hilo (inconscientemente tejido hasta ahora a través de la experiencia de la vida y de la respuesta al medio ambiente) mediante el proceso de proyectar conscientemente las triples energías fusionadas de la personalidad, cuando son impulsadas por el alma, para eliminar la brecha que ha existido hasta ahora en la conciencia.

Entonces pueden tener lugar dos acontecimientos:

1. La respuesta magnética de la Tríada espiritual (atma‐budi‐manas) expresión de la mónada.

Una triple corriente de energía, espiritual es lentamente proyectada hacia el loto egoico y el hombre inferior.

2. La personalidad entonces comienza a eliminar la brecha que existe, por su parte, entre el átomo permanente manásico y la unidad mental, entre la mente abstracta superior y la mente inferior.

En el sendero del discipulado, al puente tendido entre los tres aspectos de la personalidad y los tres de la mónada, se lo denomina técnicamente antakarana.

18‐373/375

FUNCIÓN DEL ANTAKARANA

… Más tarde, mediante la construcción del antakarana, el alma desarrolla ante todo la sensibilidad en el plano físico, y luego salva el abismo entre los tres aspectos mentales por medio de la meditación y el servicio. Así completa la creación del sendero de retorno al Centro, que debe ser paralelo al sendero de salida.

12‐156

Cada uno de los cuatro éteres, como se los denomina a veces, está destinado, en lo que concierne al hombre, a ser canal o expresión de los cuatro éteres cósmicos. En la actualidad, está muy lejos de ello. Sólo podrá ser cuando esté construido el antakarana y actúe, por lo tanto, como canal directo para los éteres cósmicos, a los que hemos denominado vida universal, intensidad monádica, propósito divino y razón pura. Reflexionen sobre estos tipos de energía e imaginen en forma creadora el efecto que producen cuando, en el trascurso del tiempo y del desarrollo espiritual, pueden fluir sin restricciones en el cuerpo etérico de un ser humano y a través de éste.

11‐125/126

Los nadis en el cuerpo físico corresponden a la vida o aspecto espíritu; los nervios son la analogía del alma o aspecto cualidad. Lo que se demuestra como su exteriorización conjunta es el sistema endocrino que corresponde a la forma o aspecto materia. Los tres ‐nadis, sistema nervioso y glándulas‐ son las analogías materiales de los tres aspectos divinos; responden esotéricamente a estos tres aspectos y hacen que el hombre, en el plano físico, sea lo que es. Los tres están también condicionados (por conducto de los siete centros como ya hemos visto) por los vehículos astral o mental, o por la personalidad integrada, o por el alma que comienza a utilizar la personalidad como agente trasmisor y trasmutador y ‐al finalizar el sendero del discipulado‐ por la Mónada, vía el antakarana, empleando este sendero autocreado como un canal directo de comunicación con los siete centros y de allí con el triple sistema de nadis, nervios y glándulas.

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